lunes, 20 de febrero de 2012

2. MARCO TEÓRICO


“EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE COMPRENSIÓN”
De acuerdo con algunas investigaciones, la expresión “comprensión de lectura” no  se usó hasta finales del siglo XIX. En Argentina se ha encontrado que en las últimas décadas de ese siglo se utilizaban ambiguamente  las expresiones “pensar”, “encontrar la idea”, “entender”, o “educación metal” con evidente confusión entre proceso y producto entre enseñar a leer para desarrollar las facultades, en especial la inteligencia, o enseñar la lectura inteligente para encontrar el significado. Solo al final del siglo, probablemente en por primera vez en el libro de Pizzurno, se habla deliberadamente de comprensión de lectura.
El periodo de la historia de la pedagogía de la lectura en países suramericanos fue relativamente paralelo al de otros países con una historia tan distinta como Francia y Estados Unidos, donde hasta fines del siglo XVIII se perpetuaba una concepción sobre el proceso de la lectura-tanto como sobre el proceso de su enseñanza- que básicamente no había cambiado desde el tiempo de su aparición en la antigua Grecia
Se trataba simplemente de “capturar la voz del escritor en la propia memoria en el mismo orden usado por el creador del texto”. Es decir, en el orden mecánico de la producción de letras, silabas, palabras, para llegar al texto. La buena lectura consistía, finalmente, en llegar a reproducir la voz del escritor a través de la recitación oral del texto, a la que se llegaba memorizando los componentes jerárquicos.[1]
Aunque la anterior concepción ha sido modificada gracias a distintas estrategias, investigaciones, se puede decir que los resultados no han sido totalmente satisfactorios, ya que la comprensión lectora sigue siendo una gran falencia en  el ámbito educativo.
Planteado ya el problema, la comprensión lectora, es necesario buscar estrategias y teorías necesarias para superar esta dificultad. Cabe aquí resaltar el texto de Teresa Colomer y Ana Camps “Enseñar a leer, enseñar a comprender” donde se hace referencia a los factores que inciden en la comprensión lectora y a la enseñanza de esta misma.

Como se mencionó anteriormente la comprensión de lectura es un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores que tienen un alto carácter interactivo y construyen el significado, sin embargo, estos por sí solos no garantizan los resultados, es aquí donde se hace necesario vincular el “Aprendizaje significativo”  de David Ausubel, en la cual el proceso de adquisición de nuevos significados es parte fundamental de la estructura conceptual que posee el alumno.

Es de suma importancia aclarar que  solo el hecho de presentar material de lectura significativo no es garantía para que se dé este  tipo aprendizaje, sino que se pretende en primera instancia  que al llegar la información en una estructura adecuada se produzca una modificación de la misma al igual que la estructura  a la que ha de vincularse donde deben estar ya  presentes los conocimientos previos  suficientes.

En la comprensión de textos cumple un papel relevante el adecuado  manejo que se tenga de las macro reglas y así mismos de los aspectos estructurales del texto, por lo cual se debe traer a colación autores como T. A. Van Dijk, lingüista holandés quien da a entender las macro reglas textuales como operaciones cognitivas que realiza el lector, y así lograr, entender  el tema del que trata un texto. Van Dijk distingue las siguientes reglas: supresión u omisión, selección, generalización e integración o construcción para el análisis de        textos.
En la misma línea, estructura del relato, el texto “Lectores Competentes” del autor Víctor Moreno, propone varias estrategias para fortalecer los aspectos relevantes que inciden en el  acto de la lectura comprensiva.
Otro factor que influye en la comprensión es  la actitud con que el estudiante enfrente el acto de la lectura, bien sea, en la escuela o en la casa, lo cual   merece el siguiente cuestionamiento:
¿Cómo hacer que la escuela se convierta en un espacio agradable donde los niños lean de manera significativa?, resulta difícil hacer que un estudiante tome aprecio por este recinto y por las metodologías y herramientas con las que se imparten dichos conocimientos, ya que los maestros cada día hacen que ellos se alejen de la lectura, los textos con los que enseñan la lectura perturban el aprendizaje y de igual manera  posteriormente con la imposición de textos largos y que no son acordes a las edades, lo que se logra es aburrir al estudiante y provocar un aversión al proceso lector. Por ello se sugiere que para abrir las puertas al camino de la comprensión lectora es necesario que el niño que esté aprendiendo a leer, practique con lecturas cortas pero que tengan sentido, lecturas que sean de su agrado y que le incentiven a leer comprensivamente. “Hay razones humanistas para evidentes para echar a nadar una vida cooperativa en los establecimiento escolares: desarrollar personalidades que tengan a las vez, sentido de la iniciativa y de la solidaridad; dejar de  infantilizar a los niños y, de esta manera, dejar de subdesarrollarlos, etc. Pero queremos poner el acento aquí sobre otro aspecto que generalmente aparece disociado: la transformación del status de los niños también es indispensable desde el punto de vista del aprendizaje, de su sentido y de su eficacia”.[2] En esta medida el profesor está limitando al alumno a hacer lo que le impone y se torna demasiado monótono y aburrido lo que le causa el alejamiento a la lectura.



[1] BRASLAVSKY, Berta. Enseñar a entender lo que se lee: La alfabetización en la familia y en  la escuela. Editorial, Fondo de Cultura Económica, pág. 49. 2005
[2] GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE ECOUEN. Coordinación: Josette Jolibert. Formar niños lectores de textos. Ediciones DOLMEN. Chile, 1997.pág.23

domingo, 19 de febrero de 2012

1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

LA COMPRENSIÓN LECTORA

"La influencia en el acto de lectura  de la intencion con que se lee y del tipo del texto leído es uno de los elemtos menos presentes actualmente en la escuela. esta nueva consideración sobre la diversidad de lecturas tiene que repercutir tambien en el hecho de incluir una observación diferenciada del progreso de cada alumno en los diversos tipos de lectura. Así mismo en relación con este punto habrá que contemplar  el  hecho de que los lectores aportan una diversidad de interpretaciones consustanciales a toda lectura, y que por tanto, el juicio sobre la comprensión de un texto ha de incluir necesariamente las posibilidades razonables de diferencias interpretativas”. (Colomer & Camps, 1996, pág. 224)
Más allá de entender la lectura solo como un ato de decodificación de grafonemas se debe propiciar la concepción de esta en un nivel más avanzado donde no solo intervengan aspectos formales gramaticales sino también elementos de interpretación que  facilitan la comprensión lectora, pues como la cita Teresa Colomer y Ana Camps “A pesar de que leer es la base de casi todas las actividades que se llevan a cabo en la escuela, y de que la concepción de la lectura como acto comprensivo es aceptada por  todo el mundo, la mayoría de investigaciones sobre las actividades de lectura en la escuela, demuestran que en ellas no se enseñan a entender los textos”. (Colomer & Camps, 1996, pág. 80)
De igual modo, la influencia en el acto de lectura de la mención con que se lee y del tipo de texto leído es uno de los elementos menos presentes actualmente en la escuela.
En el acto de la lectura deben estar presentes las categorías para el análisis de la comprensión lectora propuestas en los lineamientos curriculares (MEN) en primer lugar la literal: donde el lector reconoce palabras y frases con su significado parafraseando o resumiendo lo que él lee; en segundo lugar está la categoría inferencial, donde el estudiante maneja procesos inferenciales de pensamiento, logrando establecer relaciones y asociaciones entre significados, por último, y donde centraremos nuestros esfuerzos, la categoría crítico-intertextual, que es donde el estudiante interpreta e integra ideas e información para hallar conexiones entre conocimientos del mundo, experiencias  previas, ideas externas e información contenida en un texto. Así mismo conectar información hallada en el texto con conocimientos de otras fuentes, e valuar información comparándolas con el propio conocimiento y posibilitando el poner en relación el contenido de un texto con el de otras. La posibilidad de reconocer características del contexto implícitas o relacionadas con el contenido del mismo.
Según los criterios expuestos anteriormente, el estudiante desarrolla fácilmente la categoría literal e inferencial, opuesto a esto presentan dificultades en la crítico-intertextual que está sujeta a la comprensión. Por tal razón se determinaron las siguientes situaciones que evidencian el problema planteado: La comprensión lectora.
Algunos factores que han influido en la dificultad para la comprensión convergen en la escuela, un ejemplo de ello es el proceder de algunos maestros en el momento en que proporcionan a los estudiantes lecturas fragmentadas, esto implica que en el  momento en que se tengan que leer textos completos y con una gran cantidad de palabras desconocidas, el estudiante va a tomar cierta desidia por la lectura y debido a esto va a ser imposible la comprensión global de un texto. El hogar también influye de manera directa en el hábito de la lectura ya que cada día la televisión y la internet desplazan la lectura hacia un segundo plano. También podría decirse que la lectura se inculca desde el hogar ya que los padres tienen esta tarea, pero factores sociales como la pobreza y el desempleo hacen que estos no estén al tanto del proceso de aprendizaje de los niños, convirtiéndose esto en una cadena que no tiene fin, la apatía al estudio y como punto final la deserción escolar.
Es por esto que gran parte de los estudiantes tienden a tener deficiencias en la elaboración de esquemas que confronten la información e inferencias planteadas al ejercer la comprensión lectora. Sin duda todos los inconvenientes que tiene un estudiante al leer un texto de manera crítica tienen una connotación social, las clases sociales y la calidad de la educación  que reciben son un escalón al mundo de las letras, porque entre más se ejerza este hábito, el grado de imaginación y de cuestionamientos sobre lo que se lee abre la mente de un niño con el fin de enriquecer su forma de ver el mundo y de adoptar medios por los cuales afrontar las diferentes situaciones que se presentan en su cotidianidad.