“EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE COMPRENSIÓN”
De acuerdo con algunas investigaciones, la expresión “comprensión de lectura” no se usó hasta finales del siglo XIX. En Argentina se ha encontrado que en las últimas décadas de ese siglo se utilizaban ambiguamente las expresiones “pensar”, “encontrar la idea”, “entender”, o “educación metal” con evidente confusión entre proceso y producto entre enseñar a leer para desarrollar las facultades, en especial la inteligencia, o enseñar la lectura inteligente para encontrar el significado. Solo al final del siglo, probablemente en por primera vez en el libro de Pizzurno, se habla deliberadamente de comprensión de lectura.
El periodo de la historia de la pedagogía de la lectura en países suramericanos fue relativamente paralelo al de otros países con una historia tan distinta como Francia y Estados Unidos, donde hasta fines del siglo XVIII se perpetuaba una concepción sobre el proceso de la lectura-tanto como sobre el proceso de su enseñanza- que básicamente no había cambiado desde el tiempo de su aparición en la antigua Grecia
Se trataba simplemente de “capturar la voz del escritor en la propia memoria en el mismo orden usado por el creador del texto”. Es decir, en el orden mecánico de la producción de letras, silabas, palabras, para llegar al texto. La buena lectura consistía, finalmente, en llegar a reproducir la voz del escritor a través de la recitación oral del texto, a la que se llegaba memorizando los componentes jerárquicos.[1]
Aunque la anterior concepción ha sido modificada gracias a distintas estrategias, investigaciones, se puede decir que los resultados no han sido totalmente satisfactorios, ya que la comprensión lectora sigue siendo una gran falencia en el ámbito educativo.
Planteado ya el problema, la comprensión lectora, es necesario buscar estrategias y teorías necesarias para superar esta dificultad. Cabe aquí resaltar el texto de Teresa Colomer y Ana Camps “Enseñar a leer, enseñar a comprender” donde se hace referencia a los factores que inciden en la comprensión lectora y a la enseñanza de esta misma.
Como se mencionó anteriormente la comprensión de lectura es un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores que tienen un alto carácter interactivo y construyen el significado, sin embargo, estos por sí solos no garantizan los resultados, es aquí donde se hace necesario vincular el “Aprendizaje significativo” de David Ausubel, en la cual el proceso de adquisición de nuevos significados es parte fundamental de la estructura conceptual que posee el alumno.
Es de suma importancia aclarar que solo el hecho de presentar material de lectura significativo no es garantía para que se dé este tipo aprendizaje, sino que se pretende en primera instancia que al llegar la información en una estructura adecuada se produzca una modificación de la misma al igual que la estructura a la que ha de vincularse donde deben estar ya presentes los conocimientos previos suficientes.
En la comprensión de textos cumple un papel relevante el adecuado manejo que se tenga de las macro reglas y así mismos de los aspectos estructurales del texto, por lo cual se debe traer a colación autores como T. A. Van Dijk, lingüista holandés quien da a entender las macro reglas textuales como operaciones cognitivas que realiza el lector, y así lograr, entender el tema del que trata un texto. Van Dijk distingue las siguientes reglas: supresión u omisión, selección, generalización e integración o construcción para el análisis de textos.
En la misma línea, estructura del relato, el texto “Lectores Competentes” del autor Víctor Moreno, propone varias estrategias para fortalecer los aspectos relevantes que inciden en el acto de la lectura comprensiva.
Otro factor que influye en la comprensión es la actitud con que el estudiante enfrente el acto de la lectura, bien sea, en la escuela o en la casa, lo cual merece el siguiente cuestionamiento:
¿Cómo hacer que la escuela se convierta en un espacio agradable donde los niños lean de manera significativa?, resulta difícil hacer que un estudiante tome aprecio por este recinto y por las metodologías y herramientas con las que se imparten dichos conocimientos, ya que los maestros cada día hacen que ellos se alejen de la lectura, los textos con los que enseñan la lectura perturban el aprendizaje y de igual manera posteriormente con la imposición de textos largos y que no son acordes a las edades, lo que se logra es aburrir al estudiante y provocar un aversión al proceso lector. Por ello se sugiere que para abrir las puertas al camino de la comprensión lectora es necesario que el niño que esté aprendiendo a leer, practique con lecturas cortas pero que tengan sentido, lecturas que sean de su agrado y que le incentiven a leer comprensivamente. “Hay razones humanistas para evidentes para echar a nadar una vida cooperativa en los establecimiento escolares: desarrollar personalidades que tengan a las vez, sentido de la iniciativa y de la solidaridad; dejar de infantilizar a los niños y, de esta manera, dejar de subdesarrollarlos, etc. Pero queremos poner el acento aquí sobre otro aspecto que generalmente aparece disociado: la transformación del status de los niños también es indispensable desde el punto de vista del aprendizaje, de su sentido y de su eficacia”.[2] En esta medida el profesor está limitando al alumno a hacer lo que le impone y se torna demasiado monótono y aburrido lo que le causa el alejamiento a la lectura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario